domingo, 17 de julio de 2016

la isla de los cíclopes

Cíclope-ñarol. Alfarería, modelado, esmaltes
y mosaico con azulejos
Cíclope doble. modelado, esmaltes y ahumado
post-cocción, técnica mixta
(más de cerca)
Esperando a Ulises. Alfarería, modelado, esmalte, mosaico veneciano, vicri y smalti
Cíclope negro. Alfarería, modelado, ahumado post-cocción

Ulises se dirigió hacia el norte hasta que llegó a la fértil, pero deshabitada isla de Sicilia, llena de cabras y ovejas salvajes y mató algunas para comérselas. Después tomó una sola nave para explorar la costa por el otro lado. Resultó ser la tierra de los feroces cíclopes: pastores gigantes de solo ojo, feroces, huraños y antropófagos, que vivían apartados los unos de los otros en cuevas excavadas en la roca.

Ulises y sus compañeros vieron una de estas cuevas y entraron sin darse cuenta de que era la casa de Polifemo. Al ver que no había nadie, encendieron un fuego, asaron algunos cabritos y comieron felizmente. Hacia la tarde Polifemo regresó, condujo su rebaño hacia la cueva y cerró la entrada con una piedra tan enorme que ni treinta pares de bueyes apenas podrían haberla movido. Algunos minutos después, cuando Polifemo se sentó a ordeñar las ovejas y las cabras, levantó la mirada y descubrió a Ulises.

    -¿Qué se os ofrece? -preguntó bruscamente.

    - Somos griegos, recién llegados del famoso saqueo de Troya y confiamos en tu hospitalidad.

Polifemo tomó inmediatamente a dos marineros por los pies, estampó sus cabezas contra el suelo de piedra y se los comió crudos.


En base a Los mitos griegos de Robert Graves