jueves, 31 de diciembre de 2015

feliz comienzo




Cuando yo era chica, plantamos un jacarandá con mi papá. Como suele suceder en la afueras de la ciudad, se heló al primer invierno. Entonces plantamos un segundo jacarandá justo al lado. Y al poco tiempo, el primero rebrotó de sus raíces. Optamos por "desplanatar" el de reemplazo y regalarlo a unos amigos.
Y así creció el primer jacarandá hasta hacerse un árbol enorme. Mi papá ya no alcanzó a verlo. 
De sus semillas caidas brotarons hijuelos que fui regalando a amigos queridos.
Pasaron los años...
En el 2008, un Viernes Santo de mucho calor, hubo una tormenta tremenda en la zona. Un vendaval con granizo histórico que destrozó autos, techos y ventanas. Se cayeron muchos árboles. La única víctima en casa, fue el jacarandá, justamente. Cayó tan oportunamente, que no rompió nada a su paso.
Cortamos los restos y quedó un mínimo retoño.
Pasaron unos años más
Hará unos días, voy hacia el fondo, pensando "cuando florecerá, ahora que está tan lindo" y me encuentro con las gloriosas esquirlas lilas en el piso. Así está ahora...
Feliz años nuevo para todos
Siempre tendremos jacarandás