sábado, 12 de octubre de 2013

amapola

Tal vez no se trate del mismo tipo de amapolas, pero esta insólita que brotó por su cuenta en medio del césped me hizo acordar al texto de Berger que copié debajo:







   "...Antes de florecer, el cáliz verde de la amapola es duro como una cáscara de almendra. Un día esta cáscara se abre. Tres trozos verdes caen al suelo. No es un hacha lo que la abre, simplemente una bola retorcida de pétalos finos como membranas y arrugadas como trapos. A medida que se van desarrugando, el color de los trapos cambia del rosa neonatal al escarlata más chillón que se puede encontrar en los campos. Es como si la fuerza que abre el cáliz fuera la necesidad de este rojo de hacerse visible y ser visto..."
 Berger, John. Una vez en Europa. Alfaguara, 2011, pág. 136


Cómo no amarte, John Berger